viernes, 23 de mayo de 2008

Carta de J. Martínez a V. Ocampo, veintiséis años después de su encuentro en abril de 1913.

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaAbril 12, 1939.
Querida Victoria:
asdA mi regreso de Mar del Plata, donde he pasado una larga y agradable temporada de dos meses, me encuentro con tu carta, detenida en el Jockey club por no haber dado aviso de mi paradero antes de salir.
asdEl silencio -que no entiendes ni digieres- no es, por cierto, ni deliberado ni reticente. Creo estar relevado de pruebas. Es simplemente un silencio resignado y bueno, impuesto por el inevitable curso de las cosas.
asdJuntos hemos recorrido un trozo de camino, hasta que un proceso de disociación comenzó, poco a poco, a distanciarnos para acabar en la total separación en que nos hallamos, aunque sin quererlo. Es triste, lo sé, pero ese es el hecho innegable.
asdA pesar de todo ello, tú has tratado -con generoso y conmovedor empeño- de mantener por encima de esa realidad un enlace espiritual que yo no he podido sustentar en la misma forma por falta de medios, ya que no de voluntad.
asdTienes en tu mente y en tu corazón la feliz expresión de lo bello, tus entusiasmos artísticos, tus cultos literarios, las multiples inquietudes de tu espíritu, todo eso tiene y tendrá en el mío la honda resonancia de siempre, estemos donde estemos. Yo, en cambio, no soy sino un pobre de solemnidad en ese sentido y no concibo cómo podrá ofrecerte algo digno de atención que no fuera el mero boletín de los achaques inacabables de un físico decadente.
asdNo. No es, pues, que las palabras sean inútiles conmigo -como dices-. Es que a veces, hay que reconocerlo, son más fuertes los hechos que las palabras. En este caso, l amuerte del lobo suele ser un ejemplo bueno de imitar.
asdVoy bajando la cuesta serenamente, desasiado por completo de mí mismo. Mi anhelo es levantar vuelo de esta ciudad, en la que no soy ya más que un jubilado y en donde no me gustaría verme arrastrando los pies, algún día.
asdQuiero irme al campo a vivir lo que aún me queda por vivir, a mirar las nubes que pasan, a envejecer en compañía de los árboles, de los animales y de los libros.
asdLástima que el proyecto es más fácil de imaginar que de realizar. Ante todo, necesitaría vender la casa de Belgrano.
asdAcaso nos veremos pronto, si es que vuelves para el invierno que ya está encima. Sabe, por último, que mis sentimientos hacia ti no tienen nombre. Tu recuerdo está en todo lo que alienta, y en todo lo que amo.


aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Julián.

0 comentarios: